Löwe’s Glück

No es lo mismo domar que domesticar.
El látigo amansa al león, quien jamás pierde su condición.
Lejos de una innata maldad, las fieras paralizan a sus víctimas con rugidos.
Porque es el único mecanismo de supervivencia que conocen.
Jamás oirás a un león vociferar: “Disculpe usted, incauta gacela si atrevo a hincar mis fauces en su escabechable fibra muscular”.
Sobre todo porque los leones no hablan castellano.
El depredador no sabe de buenos modales.
Al depredador no se lo educa ni se lo domestica.
Se lo doma o te mastica.

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