Sobre gustos

Me gusta traer con frecuencia a mi niño interior.
No te digo que en Hertz, pero sí en Morse.
Raya punto, punto punto, punto raya.
-. .. .-
Un cerdito que da crédito con dislexia.

Cuando me desconecto de todo lo que me rodea,
aparece el niño de ocho, que leía Mafalda,
aparece el de nueve, que jugaba con crucigramas,
aparece el de diez, que se divertía con Les Luthiers.

Punto punto, punto punto.
Cuatro puntos cardinales.
No veo el norte.
Pero sí el horizonte.
¿Adónde me llevará éste viaje hoy?
Colón tuvo de convencer a la tripulación de que los cefalópodos monumentales sólo son leyendas urbanas. Yo lo tengo más fácil (creo).

Me gusta estar con los sentidos a piel de flor, porque así la fotosíntesis se intensifica mejor.
Porque así las frecuencias se aprecian más, como por ejemplo las corcheas de los motores de dos tiempos.
No te digo en Hertz, pero sí en Morse.
Punto y aparte.
Watt is love? Baby don’t Herz me. No Morse.
Ahh…look at all the lonely people!

En lo musical, me gusta especular con las notas, como un joven estudiantil.
Nunca me gustó llevarme materias a Diciembre. Ni a Marzo.
Tan adelantadas están las nuevas generaciones que ahora se las llevan a Febrero.

Uno de los chiches nuevos con los que, confieso de adulto hace escasos meses aprendí a jugar, y cada vez con más frecuencia, es el no depender de las expectativas de los demás. Eso mismo. Independencia.
Ahí si, miles y miles de hercios.
Gigahercios
No morse.
No remorse.
Sobre gustos al menos yo tengo algo escrito.

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