Realidad Aumentada

Como quien da el punto de partida fundamental de una nueva vida, concibo a la espontaneidad como el juego que hacemos (y prácticamente improvisamos) sobre la realidad que se nos presenta.
“La realidad que se NOS presenta”. Pero… quién nos presenta ésa realidad?

Ni más ni menos que nosotros mismos.
Imagino una realidad aumentada real (no la virtual y digital que están ofreciendo ahora las nuevas tecnologías), en la que las posibilidades de improvisación y espontaneidad también estén aumentadas. Y no estoy hablando de buscar pokemones.

Hay veces en las que quien nos presenta esa realidad es alguien ajeno a nuestra persona, y nos convence ( o por el contrario, nosotros no estamos convencidos de la nuestra y hacemos propias las realidades ajenas ) de que la realidad es diferente a como la concebimos.
Voy a seguir haciendo hincapié en que concebir es dar el primer brote de vida a algo. Una idea, un ideal, una base donde sustentar y construir nuestras fortalezas.

Concibo a las inseguridades como una forma de adaptarse a las orbitas ajenas, sin estar convencidos de que en la que uno transita es la “correcta”. Y en esa palabra no me pienso detener ahora. De ninguna manera. Es un capítulo aparte. Otra rama del árbol de la sabiduría del bien y del mal.

Concibo a la realidad de cada uno como una órbita propia, siendo consciente de que algunas personas tienen orbitas coincidentes.
Me viene a la mente la representación orbital que se suele hacer de los átomos, como mini sistemas solares.
Claro que no sé si en la realidad aumentada del microscopio se pueda ver así.

¡Qué lindo que es ver las cosas con una lupa!
Recuerdo que de chicos con mi hermano, jugábamos a prender papel con los rayos del sol que convergen a través de una lupa.
Éramos pequeños Arquímedes. Pequeños Nerones. Mi hermano años más tarde incendiaría el campito de enfrente de casa, pero eso es un tema aparte.
Y nos llamaba la atención la llama que agarraba más (vale decir la combustión era más rápida) si dirigíamos el haz de rayos concentrados hacia donde había letras con tinta de máquina de escribir.
Sí, soy de la generación intermedia entre las máquinas de escribir y las computadoras.
Y agradezco haber sido de la generación (sin ánimo de criticar a las siguientes, que quede claro), que para sacar una canción con la guitarra no te quedaba otra que escucharla y escucharla y escucharla, y probar acordes, ejercitar la oreja.
Hoy con YouTube ni nos gastamos en hacer ese ejercicio.

¿Qué tiene que ver ésto con la realidad?
No sé, pero me acordé de algo de mi infancia casi con lujo de detalle y me pareció bueno traerlo a colación
¿A colación de qué? De nada, pero bueno.

Estoy aprendiendo a defender mi realidad. Es un proceso. No sé si me falta mucho o poco
Lo recorrido hasta ahora es todo un avance, y es algo de lo que me enorgullezco.

En el horizonte están las cosas de las que no estoy del todo orgulloso ¡y voy a por ellas!

¡A dividir átomos!

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