Mis ex

Soy enemigo de las expectativas, aunque cada tanto hago las paces con ellas.
Prescindiblemente necesarias, combustible para que el motor de la vida siga funcionando ¡¿qué sería de nosotros sin su existencia?!
Placebo de efectos colaterales tales como la decepción y el reproche.
Expectativas, mayoritariamente falsas, vaga predicción del futuro.
Podrán decepcionar, podrán fascinar, más profetizar con precisión, ¡ja! ¡Jamás podrán!
Motivadoras por excelencia aunque muy malas consejeras, recomiendo fuertemente (sobre todo como ingeniero en sistemas) una dieta levemente moderada en ellas. Tampoco aconsejo por experiencia propia, hacerse cargo de expectativas ajenas. Es realmente frustrante. También lo digo como ingeniero.
Aunque a veces se disfracen de deseo, resulta conveniente asegurarse estar viviendo el presente, aunque sea bajo su distorsionada luz.
Expectativas negativas, esas son las más dañinas, que nos hacen esperar lo peor de una situación o de alguien, hasta incluso de uno mismo. Excelentes enemigas de la confianza, son las expectativas negativas las que se terminan cumpliendo sigilosamente de tanto desearlas. Profecías autocumplidas, que les dicen por ahí.
Expectativas ilusorias, transitorias, pasajeras. Piedras traicioneras con las que tarde o temprano, en mayor o menor medida, uno vuelve a tropezar.
Aunque con el correr de los años y kilómetros de vendajes, volver a levantarse es una actitud cada vez más habitual.

Exigencias, con esas no estoy muy encariñado. Varas que de tanto en tanto intento hacer salto en alto. Les estoy agradecido por enseñarme el horizonte, pero no el camino.

Las excusas, esas viejas tramposas, persuasivas, mentirosas, chantajistas y manipuladoras. A ésas no las quiero ni ver. Pero cada tanto se me camuflan y me ganan la partida otra vez.

Experiencias, atesoradas vaya uno a saber cómo en algún lugar de mi masa encefálica.
Añejas amigas, que no saben de tiempos, que no saben de prisas.
Experiencias enriquecedoras y enroquecedoras.
¡Cuán necesario es experimentar para saber realmente de lo que se está hablando!
¿Cuántos polos hemos de atravesar?
Desde el atún más barato hasta un lujosisimo caviar.
Desde la más traumática hasta la más sublime y gratificante, no somos más que un cúmulo de experiencias sustentando nuestro esqueleto emocional.
Amigas eternas, Dios no quiera nos enemistemos con ellas.
Experiencias, siempre divinas, un regalo de Dios por definición.
Entre tantos otros regalos que Él nos hace y no sabemos apreciar. No me quiero dispersar.
Experiencias, que no saben de prisas ni de tiempos, enemigas de la ansiedad.
A la larga o a la corta siempre se imponen ellas…las experiencias.

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