Feliz Año Pasado

Típico que empezas el año diciendo: “Voy a arrancar el año con todo, haciendo orden y limpieza, de pies a cabeza”

Así arranqué el año pasado. Así arrancamos todos los años.

La diferencia radica en que el año pasado ésa acción se mantuvo constante, casi sin habérmelo propuesto demasiado.

Sacando gramo a gramo lo innecesario, sudando tramo a tramo cada infinitesimal acto revolucionario.

Como hizo Hanna Montana.

Que empezó siendo crema americana y terminó siendo helado de tramontana.

 

Como quien gira la llave de su automóvil para emprender otro largo viaje (ésta vez por la ruta 2018), arranco el año sintiendo la diferencia de que hoy tengo un orden en mi conciencia.

Y muy probablemente mi inconsciente también sienta ese orden presente.

Que año tras año y a causa de tanta ausencia terminó repitiendo el año por falta de asistencias.

 

Nunca somos los de antes, y he aquí de mí una mejorada versión.

De eso trata nuestra anual conversión.

¿Qué hizo éste año distinto a los anteriores?

Éste año transcurrido decidí salir del nido y hacerme a volar.

Impulsándome con la pluma de escribir lo que durante muchos años me avergoncé de sentir.

 

Se ve que éstos fueron mis deseos para el año pasado.

¿Habré querido decir esto cuando dije “¡Salud!”?

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